
No sé muy bien porqué le llaman tendencia a un estilo que vuelve y vuelve a venir: el estampado leopardo. Nunca se fué y me gusta que sea más atemporal que tendencia porque, bien escogido, es un must-have eterno.
La diferencia entre lo banal (por no decir de mal gusto) y lo estiloso en este estampado felino, tan utilizado desde marcas de mercadillo hasta los grandes diseñadores, es la calidad del material utilizado y el adorno que muchas veces lleva asociado, no siempre acertado.
El ejemplo más perfecto de lo que intento decir lo transmiten los fantásticos botines de Christian Louboutin de la foto principal: un glamour étnico difícil de resistir, manchas en degradado y la pincelada roja inconfundible del diseñador en la parte interior del tacón de casi un palmo de alto.





El portátil, igual que en su día el teléfono móvil, se ha convertido en un objeto cotidano, casi todos tenemos uno, y se ha convertido en un elemento indispensable de nuestra vida y nuestro trabajo, por lo que continuamente lo tenemos que llevar encima.

