
El último día del año: 31 de diciembre de 2010. Se termina un año y una década, empezamos otro con la esperanza de que sea mejor. En este día nos negamos a perder la fe en tiempos mejores y brindamos con cava. Me niego a pasar una Nochevieja sin un brindis de burbujas.
La botella que tengo enfriando en mi frigorífico no es Anna de Codorníu pero hace días que me apetecía hablar del encantador spot publicitario que las cavas han realizado este año. Lo veo cada día en televisión y que me tiene fascinada. Por el entorno, por el vestido de Lorenzo Caprile y por la elegancia que ha sabido transmitir la modelo parisina Rebecca Miquel.
Es muy difícil definir lo que es la elegancia femenina, esa esencia exquisita en una mujer. Los de Codorníu lo han bordado con una perfección de detalles que solamente puedo decir: chapeau. Sé que es un spot, que todo está calculado pero aun así la elegancia no se pretende: se tiene o no se tiene.









