
Las mujeres somos precavidas: ya por Semana Santa tenemos en mente qué pieza de baño vamos a llevar en verano. El trikini se ha ido haciendo un hueco en la moda baño poco a poco y ya no podemos hacer como que no existe.
Porque para llevar un trikini hay que tener cuerpazo. Y del fribroso. Está a caballo entre un bikini y un bañador: el diseño une la pieza superior e inferior con una pieza de tela adicional con la que los diseñadores están disfrutando de lo lindo, dando rienda suelta a su imaginación.
El trikini es mucho más sensual y sugerente que el bikini. El galimatías organizado de tela y piel femenina atrae e incluso fija la vista en él. El inconveniente es cómo obtener un moreno uniforme.



