
Recientemente he asistido a dos bodas de amigas, y el servicio de los camareros en la mesa ha sido diferente. En uno, atención personalizada de dos personas para diez comensales, en otro… un poco de caos en el salón. Y eso en un acto como una boda, no puede fallar. Cosas básicas como la elección del vino, a quién servir primero, por qué lado, cómo rellenar las copas, dejar o no las botellas en la mesa… son claves, vosotros ya lo sábeis, y en Embelezzia damos cada día más importancia a los detalles que nos hagan pasar un tiempo perfecto, que para eso es un lujo de verdad.
La figura del maitre cada día es más importante. Para mí es el Relaciones Públicas del banquete: sabe de todo, de todos, cada gusto, cada detalle, cada subida y bajada de luz, cuándo cambiar los platos, cuándo empieza el baile y, lo más importante, todo controlado sin parecer un militar. Lo principal, atender al protocolo elegido por los novios; los cambios de última hora de mesas, o variaciones de sillas no deben estar permitidos.
Cada mesa es un mundo, niños, alérgicos, vegetarianos… el maitre debe saber transmitir cada diferencia sin que lo parezca, cada detalle bien llevado sumará puntos: no se trata de diferenciar sino de dar ese toque especial y cuidado personal.



