
En un mundo perfecto lo haríamos todo bien y nadie llamaría la atención a nadie. Pero, además de ser una utopía, sería una pena perderse una buena reconciliación tras un enfado seguido de una reprimenda: pueden ser muy gratificantes y unen a las personas.
Aunque tengas toda la razón del mundo, si reprendes a alguien de una manera ofensiva en un primer momento se sentirás aliviado y ¿luego qué?. Seguro que te ha pasado más de una vez de arrepentirte de cómo le dijiste lo que tenías que decirle.
Si no quieres arrepentirte de la forma en que has llamado la atención a tu compañero de trabajo, tu amiga o a tu propia madre, respira hondo y sigue estas cinco recomendaciones para no perder las formas ni los modales en este tipo de situaciones:











