
Los diamantes, esas piedras preciosas que tanto nos hipnotizan con su luz y su belleza una vez tallados por expertos, han sido durante décadas la moneda de cambio para comprar armas en conflictos armados contra gobiernos legítimos. Esos diamantes en bruto, conseguidos bajo coacción, a punta de pistola y hasta con la muerte del minero son los llamados diamantes de sangre.
También denominados diamantes de la guerra o diamantes ensangrentados, se roban en bruto y son fáciles de pasar inadvertidos en controles y fronteras. Puede que sigáis en los medios de comunicación el juicio del Tribunal Especial para Sierra Leona de La Haya contra el ex presidente de Liberia, Charles Taylor por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en el que ha participado como testigo la top-model Naomi Campbell.












