
Con lo que me gusta viajar y descubrir, seguro que si hubiera vivido a finales del siglo XIX habría conseguido que algun viajero como August Ponsot rumbo a tierras lejanas me tomara como ayudante. Y puede que hubiera sido testigo de la entrada en Europa a su regreso del Papier de Arménie o Papel de Armenia en 1885.
El Papier de Arménie no se escribe: se quema. Es un papel con fibras especiales y elaborado ecológicamente pero para usar como base de absorción de una mezcla secreta de benjuí y aromatizantes. Se prende como si fuera un palito de incienso y sus aromas y propiedades inundan el ambiente de una habitación.
Fue legendario en su época por sus propiedades purificantes e higienizantes en hospitales y habitaciones de enfermos. Actualmente es ideal en ambientes cerrados con humedad o despachos donde haya fumadores. No sólo perfuma desprendiendo su aroma sino que absorbe los malos olores.








