Son el espíritu del Tiempo Lento, del lujo atemporal y clásico de la relojería cubana y así les gusta ser reconocidos. Su buen hacer artesanal durante 125 años tiene la recompensa de calidad, originalidad y personalidad de fama internacional que sólo los grandes consiguen y mantienen.
Un ejemplo de que, a veces, trabajar con la familia puede tener éxito. Armando Río Cuervo y sus hermanos se asociaron con su tío Don Ramón en el negocio familiar de joyería y relojería, y apostaron desde un principio por la profesionalidad. Primero como representantes de las mejores marcas de relojería de lujo del momento y más tarde crearían su propia manufactura.


El otro día, con 





