
La actividad de los paparazzis está amparada por la Ley siempre y cuando las fotos estén tomadas en espacios públicos abiertos. Pero, ¿es educadamente correcto sacar fotos de personas con las que nos cruzamos sin pedirles permiso?. Lo hacemos muchos de nosotros. Y si no, piensa en cómo usas tu cámara fotográfica cuando vas de viaje.
Voy a ponerme como ejemplo. No he estado nunca de acuerdo con la frenética actividad de los fotógrafos que son capaces de cualquier cosa por sacar una foto de un personaje conocido. Me da lo mismo que la Ley les permita sacar fotos a su antojo sin preguntar y sin el permiso de la persona fotografiada. Para mí, es una persecución y una falta de respeto grave.
Pero viajando entendí la fuerza que mueve las ganas de tener esa foto: también haces lo imposible por sacarla. Fotografías a ese viejo pescador con la vida marcada en el rostro, los zapatos de diseño imposible de esa ridícula señora o a esos niños que juegan en la calle con un juguete que no habías visto en tu vida.



