
Hace ya mucho tiempo, por ahí en el 1990, tuve la gran oportunidad de acompañar a un escritor con sus dos hijos durante sus vacaciones un mes de julio a Gran Bretaña. Su esposa se reuníra más tarde y me necesitaba para cuidar de los niños hasta entonces.
Entre las amistades a las que fue visitando durante ese mes, hicimos una escala de lo más fascinante en la costa este de UK pasando un fin de semana largo en un castillo de película en el que pude conocer al Lord y a la Lady de la casa, pues eran amigos del escritor.
Para describiros la propiedad en la que se ubica el castillo, necesitaría como dos posts o más. Y tampoco es de lo que quería hablaros: confiad en mí si os digo que era un lugar de cuento de hadas inglesas.



