Nos encanta meternos en casas ajenas. Buena parte de la humanidad elegiría poder entrar en el hogar de alguna persona si se le concediera el deseo de permanecer invisible durante unas horas, no para robar: sólo para mirar. Si al voyeur que llevamos dentro le sumamos ingredientes de mitomanía, descubrir los secretos que encierran las viviendas de personajes famosos como Christina Aguilera puede ser el súmmum del placer.
Hay muchísimas publicaciones que descubrieron hace tiempo el tirón que tiene abrir a la curiosidad del lector las estancias y armarios de estrellas nacionales e internacionales. La intimidad vende, y durante años nos ha encantado ver programas como MTV Cribs para que personajes como la mismísima Mariah Carey nos acompañaran por los pasillos de sus mansiones recargadas. El último en apuntarse a este clásico del morbo legal es el fotógrafo Douglas Friedman con su serie Celebrity Home.











