
La perla es un clásico en joyería y siempre tiene un lugar privilegiado en los joyeros de todo el mundo. El capricho de las modas le dan más o menos protagonismo segun la época pero su valor como gema ha sido apreciado desde tiempos antiguos. Su redondez, brillo y color son objeto de deseo. Añadiría su tacto y el ruido que hacen cuando chocan entre ellas: me fascina.
Ya sabemos de sobra que se producen en las ostras, es decir, la perla es una bola de materia orgánica. No todas las ostras son moluscos perleros ni todas las perleras son iguales. Existen distintas especies aunque el principio de formación es el mismo.
Me hubiera gustado ser una ostra perlera y ver la cara pasmada de las primeras personas que, al abrirla para comérsela, encontraron la preciada perla natural, una joya que no necesita ser facetada, pulida o pasar por ningún proceso químico para embellecerse.



