
La semana pasada se anunciaba el primer cajero de oro en Pekín, China. El nuevo y acelerado mercado de lujo está ávido de oro y allí instaló una nueva máquina vending la empresa Gold to go. Máquina blindada, diseño horrible.
Comprar oro cada vez tiene menos glamour. Ya no entras en una joyería ni encargas lingotes de oro a empresas especializadas (aunque esa idea es más romántica que glamourosa). Ahora acudes a una máquina vending, pagas con tarjeta de crédito (se acepta efectivo) y obtienes monedas o uno de los 320 lingotes de oro de su interior. ¡Atención, límite de compra!
No puedes sacar más de 115.000 euros en oro de las máquinas Gold to go. No pretendas jugar con su valor porque el cajero está conectado con los mercados y se actualiza su precio cada 10 minutos.





