Para apreciar y disfrutar del lujo no es imperativo ser millonario. Para vivir a todo lujo, sí. Traspasar esa barrera millonaria es algo que nos hemos planteado todos en algún momento de nuestra vida. Pero ¿tenemos psicología de millonario? Es la misma pregunta que se planteó Sharon Maxwell Magnus.
La autora del libro “Thinking Yourself Rich” habla de estos temas y también El Blog Salmón, el espacio en la blogosfera sobre economía y finanzas de la casa. Resumidos por la BBC News, piensa y respóndete a estas nueve cuestiones para descubrirlo:
¿Qué dirección debe tomar el mercado del lujo? A esta y otras preguntas ha intentado responder José María Galí, profesor del Departamento de Márketing de la Escuela de Negocios Esade, en una conferencia realizada en Madrid.
Ya hemos visto que el mundo del lujo no es inmune a la situación económica actual. Hay firmas que han cerrado el año con pérdidas de más del 30%. Para redirigir el camino de este mercado, Galí apuesta por “dar un uso de lujo” a las funcionalidades de Internet como canal de comunicación y venta.
También, sostiene que las firmas de lujo deben huir de la banalización, de la pérdida de valor y de las estrategias de gestión de las marcas de gran consumo.
Una de las cosas que más me llaman la atención sobre las ideas de Galí es su división del mundo del lujo. Por un lado, está el lujo de la competición y el misterio, y por otro el de la sostenibilidad, la colaboración y la transparencia. El primero es el lujo aspiracional y el segundo el de “querer ser como”. Seguro que ya colocáis alguna firma en uno u otro lugar, ¿verdad?
Hace ya tiempo que en Embelezzia vamos siguiendo la pista a las marcas de lujo que van abriendo sus tiendas emblema en China, revisando proyectos arquitectónicos y esperando la inauguración de hoteles con servicios de categoría.
Desde que os hablé de China como el segundo país en bienes de lujo , han subido el nivel y, según Reuters, en un plazo de tan sólo cinco a siete años se convertirá en el mayor mercado de lujo del mundo.
El mercado de lujo chino es joven, ronda los 25-35 años y están ávidos de artículos y servicios de lujo por la gran subida de ingresos que han tenido los últimos años. Crecieron incluso con la crisis actual. Son aventureros, impulsivos y adinerados: el sueño de cualquier empresario.
Hace un par de días comentábamos el pronóstico que hacían los grandes nombres de la moda sobre el fin de la era del lujo democrático. Hoy he leído un artículo que contradice ese pronóstico y basa el éxito del lujo precisamente en esa globalización.
Bain & Company ha trazado diez mandamientos para la industria del lujo, que podrán ser aplicables a partir de 2010 y que tendrán una década de vigencia. Muchos de ellos se asientan en la globalidad, en la diversificación y en los mercados emergentes, y esto me ha parecido muy curioso comparándolo con el artículo del otro día en el que se pretendía huir de todo ello para volver a la filosofía más tradicional y exclusivista del lujo.
El titular de este post refleja las palabras de Robert Polet, presidente de Gucci. El fin de la era del lujo accesible no sólo ha sido constatado por Polet, sino por otros grandes del sector como Kart Lagerfeld o Michael Burke, presidente de Fendi.
Todos ellos piensan que la crisis actual ha puesto fin a dos décadas en las que se había producido una gran democratización de la moda. Dos décadas de esplendor que se acaban y que traerán consigo una reestructuración: los niveles de consumo descienden, por lo que habrá menos empresas pero más fuertes.
Se acabará también con la diversificación de las marcas de lujo, ya no se tenderá a alcanzar a todo el público, sino que se volverán hacia los valores más arraigados de exclusividad, calidad, diseño y trato al cliente.
La empresa del modisto francés, Christian Lacroix, no pasa por buenos momentos. En mayo, entró en los juzgados por insolvencia, y durante el próximo octubre el Tribunal de Comercio de París tomará una decisión sobre la firma.
El futuro de la empresa está pendiente también de la oferta de un comprador, Borletti, propietario de los grandes almacenes franceses Printemps y de la cadena de tiendas La Rinascente. Borletti y el propio modisto Christian Lacroix presentaron una oferta conjunta a los hermanos Falic, propietarios de la firma. Borletti pretende inyectar capital y hacerse con la mayoría de las acciones.
Los actuales administradores judiciales de la marca aún no se han pronunciado acerca de la oferta de Borletti, que podría salvar 52 de los 124 puestos de trabajo de Lacroix. El 20 de septiembre los administradores darán una respuesta a Borletti y a finales de octubre lo harán los tribunales. Esperamos que puedan salvar la empresa, finalmente.
Esa es la idea que ha tenido el ministro francés de economía, Christian Estrosi: crear una entidad financiera especializada en el sector de la moda y el lujo. Así lo comunicó Estrosi en el Salón Prêt à Porter de París.
Esta iniciativa pretende, sobre todo, proporcionar herramientas de financiación adaptadas al sector del lujo y, sobre todo, a los nuevos diseñadores. Pretende ser la semilla de una gran escuela de creación de envergadura internacional. Ambiciosa la idea de Estrosi, sí señor.
Durante estas semanas, el titular de Industria se va a reunir con las grandes marcas de lujo del país galo, así como con diseñadores independientes para conocer sus necesidades y elaborar juntos un plan de acción para mejorar la competitividad del sector. Se pretende que este “banco de la moda y el lujo” esté listo para el año que viene. ¿Cundirá el ejemplo en más países, o estas cosas sólo pasan en Francia?
Os pongo en situación: hotel del lujo en San Diego (California), llamado Rancho Bernardo Inn, un estupendo resort con campo de golf, tres preciosas piscinas, un spa y tres restaurantes. Hasta ahí, todo bien ¿verdad?
Pues bien, al director general del hotel, John Gates, se le ha ocurrido ofrecer a sus exclusivos clientes una experiencia anticrisis. Ha decidido crear el “Survivor Package” una especie de promoción que permite bajar el precio de la habitación de los 219 dólares (154 euros) hasta los 19 dólares (13 euros).
Y esto se consigue renunciando a la cama, a las toallas, la luz, el desayuno y… hasta el papel higiénico. Tú mismo vas eligiendo las comodidades a las que quieres renunciar. En vez de sumar confort, vas restando, así de sencillo.
El Trump Ocean Club International Hotel and Tower es un ambicioso proyecto que Donald Trump está llevando a cabo en la Ciudad de Panamá, con una inversión de 400 millones de dólares. Durante los últimos meses se vio peligrar su continuidad debido a la crisis económica mundial, pero Ivanka Trump, la hija del magnate, se ha encargado de desmentir los rumores y de aclarar que la primera incursión del imperio Trump en el mercado inmobiliario latinoamericano seguirá adelante.
El complejo urbanístico, lo podéis contemplar en el vídeo, es impresionante. Se trata de una torre de unos setenta pisos que contará con un lujoso hotel y unos no menos lujosos apartamentos. Tiendas, casino, instalaciones deportivas, piscina y club de yates, son otros de los aderezos de este complejo.
Trump ha apostado por la Ciudad de Panamá como punto clave para su comercio internacional debido a las excelentes tasas de crecimiento económico que ha mostrado en los últimos cinco años. Esperamos que el proyecto siga adelante y que podamos verlo pronto como una realidad.
La situación económica actual sigue imprimiendo reveses y a algunas firmas de lujo no les queda más remedio que centras sus esfuerzos en sus propios gabinetes de crisis para no desaparecer. Es el caso de la casa alemana Escada, al borde de la bancarrota.
Bruno Saelzer, presidente ejecutivo de Escada, ha declarado a varios medios alemanes que necesita un salvavidas de lujo para que la firma no vaya a pique definitivamente: la deuda de Escada asciende a los 18,6 millones de euros. Si la semana pasada, Saelzer aseguraba que Escada estaría recuperada en 2010, estos días todo pinta de forma contraria.
Al margen de la deuda, lo más perjudicial para la firma de lujo es este estado de incertidumbre tanto para inversores como para los clientes. Personalmente, me parecería una pena que Escada desapareciera, soy una admiradora confesa de sus perfumes.