
El arquitecto francés Philip Guy es el diseñador de esta original y exclusivísima cava de puros. Atrás quedan las cavas de madera para dar paso a esta de cristal, donde su contenido, los cigarros puros, emergen como protagonistas.
Bueno, lo cierto es que los cantos rodados también llaman muchísimo la atención, porque a través de ellos se consiguen los niveles de humedad óptimos (60-80%) para conservar los cigarros. Simplemente hay que realizar cuatro pulverizaciones de agua sobre ellos cada tres meses, ¡y listo!
¿Parece muy sencillo, verdad? Pues lo es. El contenedor forrado en resina hace el resto. Y es que varios años de investigación y una patente internacional única hacen que lo sencillo se convierta en exclusivo y bello.



Los amantes de los puros están de suerte, la prestigiosa firma francesa Hermes ha pensado en ellos, y no hablo de una campaña antitabaco (que sería lo propio), sino de una especie de guillotina de bolsillo en piel de primera calidad y cuidad hasta el último detalle con la poder cortar la trasera de los puros, una costumbre que como no fumadora no conozco, pero que supongo que tendrá que ver con el hecho de abrirlos para poder aspirar el sabor. 

