Cartier guarda los registros de sus joyas en un archivo que se remonta al siglo XIX

Me gustaría poder husmear en los archivos Cartier y ver las anotaciones de los registros de las joyas que han ido saliendo de sus tiendas a lo largo de su vida comercial. Datos de conocidos hombres que han querido honrar a una dama, encargos de princesas o mujeres modernas que han querido darse el capricho de una joya Cartier.
Existir, existen aunque son privados: la confidencialidad para cualquier joyero que se precie es una virtud y una obligación. Cartier tiene sus archivos privados repartidos entre los tres centros de París, Londres y Nueva York. Tiene la suerte y el privilegio de poseer datos desde que la marca joyera empezó su actividad a finales del siglo XIX, sin daños significativos a este archivo histórico.
Los registros de las piezas vendidas en el siglo XX son completos: datos desde su creación, pasando por su fabricación hasta que es vendida y entregada a su propietario. El archivo más interesante está en París donde existe un fondo fotográfico, que se creó en 1906, con unos 40.000 negativos, de los cuales 30.000 son placas de vidrio al gelatinobromuro.




