Cómo es el cliente educado cuando va de shopping

El paso del tiempo cambia costumbres y normas de conducta pero la educación simplemente se pierde: no está de moda. En el ámbito de las relaciones interpersonales cuando vamos de compras, el cliente educado se ha convertido en un humano en peligro de extinción.
El cliente educado (le llamaremos Guillermo) saluda cortésmente al entrar en la tienda (que si la dirección de personal es profesional, estará presente un empleado para darle la bienvenida) y mirándose ambos a los ojos. Ni al techo ni al suelo ni a los lados: a los ojos. Los dependientes de tiendas no son muebles expositores.
Guillermo no cae en el error de confundir la altanería con ser un señor sino todo lo contrario. Es amable sin ser familiar y equilibrado en cortesía distante. Y, por supuesto, trata de usted a todos, incluído el aprendiz que se pasa el día observando a los compañeros expertos en el arte de vender artículos de lujo. No se llama chico ni la dependienta es la chica.






