
¿Qué queréis que os diga? A mí Europa me pone romántica. Me gustan sus ciudades, perderme por ellas y descubrir los rincones más exclusivos, así que no paro de pensar planes románticos de San Valentín que poder hacer sin salir del continente. Hoy me he encaprichado con Amsterdam, así que os propongo que me acompañéis para pasar un día de los enamorados de lujo en sus callecitas, al borde de los canales llenos de vida.
Para empezar un día de San Valentín perfecto en Amsterdam lo ideal es despertarse en uno de los lugares más emblemáticos de la capital holandesa como es el Hotel Intercontinental. Este cinco estrellas situado al borde del río Amstel, es uno de los puntos más reconocibles del centro de la ciudad. Fundado en 1867, sus habitaciones y suites nos hablan de un pasado de lujo, de las fiestas más exclusivas y tiene un servicio impecable que ha conseguido que el hotel se mantenga entre los más recomendados entre los bon vivant.








