
Comenzó Cristina el otro día con su menú de Nochebuena, así que ahora llega mi turno. He de reconocer que no sé que cocinará mi madre con mis tías, porque mi Nochebuena es en un pueblo de la sierra de Segovia, nevado casi todos los años, donde toda la familia nos reunimos. Hay una cosa que nunca, jamás, falta, y es el champagne. Porque en mi familia somos fans. Y claro, no uno cualquiera, sino uno de los mejores… Möet & Chandon, así que es el elemetno principal de nuestra mesa. Porque las botellas al final de la velada son muchas.
Para abrir boca, foie gras de ganso ibérico, con mermelada de frambuesa. Queso curado, muy curado, con almendras y nueces. El Ibores puede ser una gran opción. Y para regar estos platos, junto a un poco de caviar Petrossian (en edición limitada con cristales Swarovski, aunque sin cristales también es perfecto), vino blanco de crianza. Un Enate Uno de 2003, Chardonnay, con sabor a melocotón y turrón.



