
Es curioso como gestos cotidianos tan simples como beber agua embotellada es algo normalísimo en algunos países y una especie de lujo para otros. En Corea del NorteSur prácticamente pasaron de la simple agua embotellada a saborear aguas denominadas premium.
Cuando una ciudad es elegida para la celebración de unos Juegos Olímpicos, varias puertas se abren y a distintos niveles. Uno de los descubrimientos para los coreanos fue la introducción del agua embotellada en el 1988, cuando Seul fue sede oficial. Parece ser que con las medallas de los juegos se fueron también las botellas de agua.
Hasta el 1995, no se volvieron a comercializar de forma contínua aguas embotelladas y a partir del 2005, cuando el nivel de bienestar de los coreanos del norte sur lo permitió, el interés y el consumo se consolidaron. En relativamente pocos años, teniendo en cuenta su tardía introducción respecto a Europa o Japón, el consumo regular de las aguas premium llegó entre el año pasado y el presente.












