
¿A mediados de enero y pensando en unas vacaciones? Sí, es imposible no hacerlo y más con este hotel de lujo que os presento hoy: The St. Regis Singapore. Está situado en el corazón de la ciudad, en la zona más exclusiva de Singapore y donde el shopping es casi obligado. Aunque quizá prefieras ver las colecciones de arte del hotel y comprar sin salir del recinto.
En cada espacio del hotel hay un detalle de lujo: desde la suites, pasando por los candelabros de cristal, piezas de arte, telas de diseñador, con un aire de estilo clásico pero con dosis de actualidad. ¿Te imaginas reservar una jornada pesca de altura con el Chef Jean-Georges o una cita privada con Fendi? Allí es posible.

Las suites van desde los 50 metros cuadrados hasta los 335 de la Suite Presidencial, en la imagen. Entre sus características, una sala de estar, comedor, estudio y terraza, todo decorado en tonos berenjena, crema, dorados y verdes. La terraza nos da casi una vista de 360º sobre la ciudad. Lo mejor, está decorada con piezas de Marc Chagall, Mark Tobey, Le Pho y Sam Francis.
Te doy más detalles de esta suite: cuarto de baño para invitados, amplio estudio con un escritorio extragrande; sale de ejercicios adyacente con equipos Technogym de primer nivel, jacuzzi, sala de vapor, almohadones de seda de Jim Thompson bajo un candil de cristal, sillón chaise en el dormitorio, televisor LCD de 42 pulgadas AQUOS de Sharp, vestidor con dos armarios y un tocador… no sé vosotros, pero yo entro y no salgo.
El hotel tiene un aspecto muy urbano por fuera, pero por dentro es realmente espectacular: desde el spa, la piscina exterior, el gimnasio, los comedores, las zonas de reuniones si lo necesitaras, la flota de Bentleys personalizada si lo necesitaras…
Más Información | The St. Regis Singapore
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Comentarios
No entiendo por que un hotel de lujo tiene que ser como la casa de mi abuela pero en millonaria.
Genial! Me encanta!!
jejeje... xofa, me da que hay un cierto convencionalismo en mantener un lujo clásico que, efectivamente, puede tener aires de casas de abuelas... lo que me lleva a pensar que las abuelas, nuevamente, suelen tener razón!
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