
Por fin he encontrado la tarde de domingo perfecta para clasificar las fotos de los platos del menú degustación de elBulli que os prometí. ¡Tantísimas! ¿Pasamos a la mesa?
El menú escrito es el que veis en la foto principal. Numerado y firmado por Ferran Adrià. No penséis que la firma está impresa, todos los detalles en El Bulli son aunténticos. La mesa, de un blanco inmaculado. Y empieza la coreografía sincronizada en la que bailan jefes de sala, camareros, sumiller, platos y botellas.

Imagínate que por mala fortuna el día que tienes mesa reservada en el restaurante no estás de humor. Con el par de platos-cócteles que te sirven se te dibuja una sonrisa de sandía en un plis. En la foto superior, “Cóctel en un cojín”; en la inferior, “Flauta de mojito y manzana“.

Ambos ligeramente alcoholizados, refrescantes y fundentes en boca. Me encantaría explicaros todos los detalles pero el post sería larguísimo. Cualquier pregunta que queráis hacerme, estaré encantada de responder en comentarios.

Aquí llegan algunos aperitivos: “Raviolis de pistacho“, “Porras de parmesano” y el “Macaron de parmesano”. Los raviolis forman parte de los platos en los que el alimento tiene una consistencia líquida, el delicado envoltorio explota cuando lo introduces en la boca. Como soy una incondicional del queso, dejé el plato limpio.
Las porras de queso italiano, el punto crujiente. El macaron de parmesano, muy delicado tanto en sabor como en textura esponjosa. En color rojo oscuro, el “Palito de hibiscus y cacahuete“ fue uno de mis preferidos por el contraste de sabor.

Siguieron una original y etérea “Chip de aceite de oliva“, “Cortezas de bacalao” y un mini bloody-mary (fotos en galería de imágenes). Al iniciar la cena, uno de los camareros nos preguntó si existía algún alimento que no podíamos comer o que no nos gustase especialmente. Le respondí que esa noche lo iba a probar todo, aunque me llevasen hígado o sesos (fue peor porque trajeron un plato con caviar y angulas al vapor).

Ya sabemos todos que una de las características de la cocina de elBulli es el orden a seguir en un plato determinado. Por ejemplo, en el “Gambas de dos cocciones” (foto superior), las instrucciones eran comer una gamba, seguidamente tomar el líquido de la cuchara para finalizar con la segunda gamba, intensificada en el sabor.
También hubo un orden a la hora de ingerir las “Codornices en escabeche de zanahoria” (galería de imágenes). Las pequeñas pechugas de cocorniz estaban condimentadas con cuatro salsas distintas, a comer en orden vertical.

La sucesión de platos se realiza a un ritmo tácito entre los comensales y la cocina. La ejecución global de los 40 platos es muy precisa y hay que avisar si vas a tomarte un respiro o hacer un paréntesis. A las personas que están pensando que esas 4 horas se pueden hacer eternas les diré que pasaron volando.

La próxima semana os hablaré de los platos de caza, elaborados principalmente con liebre, de los postres y del diseño exclusivo de los platos-escultura. Antes de despedirme, quisiera comentaros el “Won-ton de rosas con jamón y agua de melón“. No sé qué memoria es más duradera: la del olfato o la del gusto. Pero todavía tengo el sabor del plato que véis en la foto superior.
Los triángulos de won-ton están elaborados con pétalos de rosas y el relleno es una sustancia gelatinosa de jamón. Curiosamente, se olía claramente a rosas cuando te inclinabas sobre el plato pero una vez en boca dominaba el gusto del jamón. ¡Magia potagia! Del agua de melón, intensamente perfumada, hubiera bebido el fondo de mi copa y la de los amigos que acompañé. El todo fue un delicioso y original melón con jamón.
En Embelezzia | Cenar en El Bulli, mi sueño cumplido (I)



Comentarios
interesante
primero que todo felicidades Cristina... ya extranaba escribirte, aunque por ahora lo hago por mi BB phone. y claro extranaba leer tus consejos y post tan interesantes. Que privilegio, te un gran recuerdo y experiencia, porque con lo de que el Bulli dejara de serlo pronto, te uniste al repertorio de los que asistieron a tan magnifico restaurante y probado la cocina de Fernan Adria. Es especial como su comida se ha vuelto toda una institucion, un modelo a seguir aunque sea tan complicada de preparar del modo en que lo hace. Sabores,olores y tantas cosas inexplicables que este hombre ha usado en su cocina usando la quimica. me gusta tambien el hecho de que hayan pasos especificos para comer, eso la hace mas interesante como casi un ritual. Me hubiese gustado ser parte de las personas que probaron su comida, porque a pesar del cambio que tendra el Bulli no sera lo mismo.
Hola mstrrose, se te echaba de menos :) Hay otros lugares donde puedes probar su cocina, haremos un post más adelante, ok?
Saludos
Gracias Cristina! Esperaba la continuación del relato desde el primer post; personalmente no me molestaría que extendieras los comentarios, creo que la ocasión es singular y bien merece ser recordada, si es posible, con lujo de detalles.
Pues me muero de ganas de compartirlo con vosotr@s así que añadiré algún comentario por aquí mañana.
Gracias a tí.
Pues yo creo, que a pesar de la originalidad y potenciado sabo, en los distintas formas de expresar un plato, saliste de ahi con un hambre voráz. Hasta mi canario pasaría hambre con tales cantidades...
Ah no no no no, te equivocas, espera a mi protesta "dulce" del post nº3 ;)
Jo Cristina! Qué envidia (sana)!!! Y sabes qué? Que me alegro que ese sitio haya sido ocupado por alguien que ha sabido apreciar la experiencia a tantísimos niveles como tú, y no por alguien que sencillamente ha ido porque tiene dinero, El Bulli es lo más caro y punto. No sé si me explico...
ufff te explicas muy bien, seguro que hay muchas personas así. Me hacía mucha ilusión por motivación personal, porque aprecio estos lujos muchísimo. Pero tb porque quise honorar a alguien y le dediqué mentalmente la experiencia de mi cena en El Bulli. Seguro que desde el cielo disfrutó de la velada tanto como yo :)
Un abrazo
Detalles y cotilleos:
El langostino hervido (foto del post) gustará a quien disfrute con sushi y otras comidas con alimentos crudos. Yo no puedo con ellas, ni siquiera disfruto el carpaccio (ni uno delicioso de gambas que comí una vez, y me chiflan las gambas).
Lo curioso era que, a pesar de estar solamente medio cocido, el interior era frío mientras que el exterior estaba tibio-ligeramente caliente.
Pregunté por el proveedor: son langostinos chinos.
Las láminas de trufa colocadas en forma de flor negra estaba deliciosa. Colocadas con mucho arte sobre una de sus bases transparentes (lo siento, no he averiguado qué son todavía pero os aseguro que son frágiles de coger y comer). Una finísima capa de foie y las láminas de trufa. ¡Delicioso!
La trufa de elBulli proviene de la zona de la Garrotxa (Girona) y en algunas ocasiones del Piemonte, Italia.
Cris, esto no se hace... reserva ya para todas!!!! FELICIDADES
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